Aún

Aunque me cueste... ahí vamos...
Podría escribirte las historias más profundas y hacer llorar a las almas más nostálgicas. Podría dedicarte alguna historia épica y embarcar guerreros en los mares de la melancolía. Y ciertamente podría desnudar a alguna musa y regalarte la composición más hermosa jamás escrita, solo para ganar al menos un minuto de tu atención.
Aunque, a regañadientes, escribo esto. Me es más que necesario para poner en orden mis ideas.
Para empezar, el flagelo del tiempo y la distancia azota seriamente mis pensamientos, porque estás lejos y no puedo verte, aunque sea unos minutos. No puedo disfrutar de tus besos ni de la calidez de tus abrazos.
¿Acaso vale la pena pensar que existe la posibilidad de conocer mejor a aquella mirada que, en el primer entrecruce, me cautivó de tal manera que aún hoy le estoy dedicando estas palabras?
No lo sé.
Pero tampoco veo demasiada oportunidad de averiguarlo.
Aunque debo confesar que soy paciente, no creo que sea justo para ningún corazón sostener semejante expectativa sin siquiera alguna certeza.
¿O acaso sí?
¿Debo demostrar cuán valiosa es mi compañía?
Tampoco lo sé.
Pero entonces, ¿qué puedo ofrecer?
Sinceramente, creo que por ahora no mucho. Por lo que tendré que abrir mi corazón y buscar qué puedo ofrecer.
En principio, creo que soy un buen oyente. Siempre que necesites exteriorizar tus frustraciones o tus alegrías, podría ser yo tu canal de liberación.
Como segunda cosa, soy un buen abrazador. Podría abrazarte siempre que lo necesites y también cuando no, y dejar que sintieras mi corazón latir junto al tuyo para ayudarte a encontrar algo de calma.
Tercero, soy un férreo compañero. En la medida de mis posibilidades, siempre podría acompañarte, sin importar lo complejo o delicado del asunto. Está puesta mi disposición a apoyarte mientras atravieses los múltiples cambios de los días.
Como cuarta cosa, amo la justicia por sobre todas las cosas. Este punto puede ser delicado si no se sabe manejar, aunque siempre intentaré hacerlo con la mayor delicadeza posible, porque entiendo que no todos tenemos la piel dura para resistir la severidad que a veces requiere poner en orden las cosas.
Y por último, esto es mi concepto de amor. El que defiendo y el que me define.
El amor está lejos de ser una cuestión de meras emociones. El amor es una elección; es una decisión que se defiende con cuerpo y alma. Es un servicio que se brinda en favor del otro.
El amor no se envanece. No mira lo suyo. El amor acompaña, perdona y guía. Busca la justicia. Levanta a quien está caído.
El amor es la corona de gloria de todas aquellas parejas que lo entienden y dedican su vida a fortalecerlo.
El amor es lo que conocí en tiempos de oscuridad. El amor da sentido a quien soy y a la forma en que razono. Básicamente, el amor, para mí, lo es todo. Y cuando no es todo, entonces no es nada.
Creo en el virtuosismo del amor porque fui criado en él, y porque cuando lo necesité, me extendió su mano y pude levantarme.
Lo que el mundo llama amor no es amor. Pero aquello que yo conozco como amor, tengo la certeza de que sí lo es.
Es de la misma forma en que cuido a mis hijos y a mis amistades.
Solo queda un lugar donde aún no puedo expresarlo, porque alguien ya se jactó de tenerlo y luego lo arrojó a la basura.
¿Y si ese lugar lo ocuparas vos?
Comentarios (2)
Inicia sesión para dejar un comentario
Iniciar sesiónQue lindas palabras, creo que reflejan la manera en la que muchos no sentimos y los pensamientos que tenemos. ❤️🩹
Espero les guste, y Aguardo sus Comentarios. Con Amor, Cyrano Di Dio.