El té esta salado.
El té esta salado.
Mis lágrimas caen una a una dentro de la taza.
El vapor que emana de aquella infusión de pasiflora y miel, acaricia mi rostro sin darme alivio.
Mis músculos tensionados se contraen como si quisieran volverse una esfera, destruyendo mi cuerpo hecho de carne.
Mi respiración se agita, el fluvial de lágrimas no para.
Mi pulso late en mis oídos.
Mis manos tiemblan.
Mi garganta se cierra
Me siento morir.
Comentarios (0)
Inicia sesión para dejar un comentario
Iniciar sesiónAún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!