Rito.

Una tribu cuyo nombre no conozco: fuego, rocas, ropas rojas y tierra.
Rostros pintados con sangre y hueso.
El sonar de los tambores y las voces hipnóticas resuenan en cada fibra de mi ser, desatando un impulso incontenible: hacer arder todo lo que mi piel tocara.
En el centro, las llamas de la hoguera ritual danzan.
Mi cuerpo se deja llevar por el borboteo de éter en las venas.
Trance y magia.
Sacrificio y caos.
Creación.
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